martes, 24 de enero de 2012

Autómatas inadaptados

Parece que la NASA tiene indicios de que existe, en algún lugar del Universo, un sistema solar cuyo tercer planeta presentó en algún tiempo (está a muchos años luz de la Tierra) unas condiciones de habitabilidad no muy diferentes de las nuestras.
Pero si ya el hecho en sí de su existencia se ha mantenido en riguroso secreto, todavía ha sido materia más reservada el conocimiento que se tiene de la evolución de la vida que allí se ha detectado.
Plantas y animales se han desarrollado con unos criterios de normalidad similares a los que nosotros conocemos, pero la evolución de los llamados seres inteligentes en aquel lejano planeta presenta diferencias tan notables y peculiares con respecto a la experiencia terrícola, que la NASA ha considerado imprescindible mantener toda esta información clasificada con el grado más alto de protección.

Se ha podido saber, gracias a un ataque cibernético a los archivos de la NASA que se ha filtrado en la red, que, en el que la Agencia Espacial Americana conoce como "Planeta 3", la raza de seres inteligentes que lo dominó durante milenios se extinguió, quedando aquel mundo a merced de los sofisticados autómatas que habían creado ellos mismos.

Según parece, estos robots son tan perfectos que, pese a estar dotados de una poderosa inteligencia artificial, ellos mismos desconocen que no son realmente "humanos" naturales. La gran virtud de estos autómatas, la que les hace superiores incluso a quienes los crearon, es la total ausencia de sentimientos. Parece lógico, claro, que un robot carezca de sentimientos, pero es que no estamos hablando de mecanismos vulgares, sino de seres creados a imagen y semejanza de los dominadores inteligentes del "Planeta 3". Autómatas tan perfectos que poseen los secretos del conocimiento, la reflexión y la inteligencia racional. Son capaces, también, de reproducirse y de desarrollarse... pero desconocen emociones y sentimientos.
Emociones y sentimientos que (siempre según la NASA) fueron la causa del total desastre de la civilización original del "Planeta 3", que desapareció, dejando paso a la nueva era de los autómatas inteligentes.

Pero la gran sorpresa, puesta ahora en evidencia por los irreductibles hackers de sombrero negro que descubrieron los escondidos secretos de la NASA, fue la aparición paulatina de un grupúsculo mutante de autómatas inadaptados (también podríamos denominarlos incompetentes) cuyos circuitos electrónicos inteligentes generaron una disfunción electrogenética que provocó la lenta aparición de síntomas emocionales incontrolados, no previstos en la evolucionada naturaleza de los robots del "Planeta 3".
Así, poco a poco, esta subespecie de autómatas emocionales fue creciendo, con el consiguiente riesgo para la seguridad del poder absoluto dominante.

Como no podía ser de otra forma, cada vez que un robot demostraba una inclinación (por leve que ésta fuera) hacia la emotividad o era sospechoso de albergar sentimientos en sus sofisticados complejos funcionales, era catalogado como inadaptado y puesto bajo la tutela del Gran Tribunal Robótico, máximo organismo de control planetario, poco proclive a consentir veleidades tan peligrosas como éstas. Un severo cuerpo de vigilancia, conocido como la PTA o la PMT (este detalle no ha trascendido con claridad) era el encargado de abortar con determinación y sin titubeos, cualquier brote emocional en los autómatas...

Por desgracia, las autoridades americanas paralizaron la actuación de los hackers antes de que éstos fueran capaces de descubrir y hacer públicos más datos sobre el "Planeta 3", ese mundo tan lejano y diferente al nuestro.
Afortunadamente, nada de eso podría ocurrir en un lugar como el que habitamos, donde los grandes principios universales éticos del hombre están muy por encima de cualquier utilitarismo absoluto, por muy inteligente que sea.
Aquí, en la Tierra, los sentimientos, las emociones, la generosidad, el amor, la solidaridad... están tan arraigados en nuestra escala de valores que las insensibles actitudes de los autómatas del "Planeta 3" no tienen cabida posible. Su terrible influencia nunca llegará hasta nosotros.
Muchos años luz de distancia nos protegen, aunque...
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2 comentarios:

Samael dijo...

Si esos robots, que eran muy inteligentes, evolucionados y seguros de de cómo evitar la extinción, neutralizaban cualquier signo de emotividad, es evidente que tenían muy claro cuál era la causa que podía originar una nueva extinción. Terrible conclusión.

amenofis dijo...

A la pregunta de si alguna vez las máquinas creadas por el hombre reemplazarán a hombre, siempre he escuchado argumentos del tipo de: "Es impensable que algo creado por el hombre pueda reemplazarle, y menos superarle"...

Bien, pues desde hace muchos siglos yo conozco dos "creaciones" del hombre que le vienen esclavizando: el Estado, y el Mercado. Y parece que nadie se da cuenta.

Juan R Lozano